En ocasiones las familias se sorprenden al ver que su cachorro, cuando era pequeño, no tenía miedo a nada, y un par de meses después, comienza a mostrarse temeroso con todo o con mucho de lo que le rodea. Esto es un motivo frecuente de consulta, y llevar bien esta época es fundamental para el desarrollo de la seguridad en el cachorro.
Dependiendo de la raza, aproximadamente a las tres semanas, cuando el cachorro comienza a utilizar los ojos y los oídos, y también hay un inicio de locomoción (es decir, ya puede, aunque con dificultad, sostenerse torpemente con sus patas e intentar caminar), comienzan dos procesos fundamentales en el desarrollo del individuo: por un lado, se inicia el segundo período sensible de socialización, y por el otro, comienza el proceso de maduración de las estructuras neurofisiológicas (el 80% de las estructuras neuronales se forman a partir de los 2 meses de edad) que serán las protagonistas del miedo. De hecho, el periodo sensible de socialización acaba cuando se concreta la maduración neuronal que se asociará al miedo.
El miedo es una emoción primaria inconsciente y, como todas las emociones, ejerce una gran influencia sobre el comportamiento de tu perro, ya que provoca respuestas en el sistema nervioso que, a su vez, produce conductas que podemos ver y asociar con una emoción. Estas emociones complejas pueden variar en intensidad, de más leves a más intensas.

