Problemas de miedo y reactividad en perros que han estado confinados por el COVID

Desde el verano de 2020, cuando se acabó el confinamiento estricto y pudimos continuar con esta “nueva normalidad”, he estado recibiendo consultas de familias solicitando ayuda con sus perros por motivos de miedo, inseguridad, reactividad y agresividad.

Para atender a un perro y su familia, primero hago una muy exhaustiva evaluación inicial, para definir, lo más acertadamente posible, los antecedentes de la conducta del animal, para así poder actuar de forma más eficaz en el menor tiempo posible. De esta manera, los problemas desaparecen más rápido y la familia recupera la armonía que tan necesaria es para una convivencia feliz entre especies diferentes. Mi objetivo siempre es buscar el camino más corto para encontrar la solución, y así evitar la frustración de la familia y el posible abandono del perro por inmanejable.

En estos días estuve revisando nuevamente los casos y comprobando que todos tienen un denominador común: los animales tratados son todos juveniles o adultos jóvenes, todos adoptados a finales de 2019 o principios de 2020, con un historial similar en cuanto a su socialización, mermada por el periodo de vacunación en un primer momento y el confinamiento por COVID a continuación. Es decir, todos estos perros se han pasado de media unos 4-6 meses sin contacto con otros perros y personas, coincidiendo esto con los periodos sensibles de socialización de su desarrollo.

cachorros_con_mascarilla_covid

Socialización y periodos sensibles

El período sensible de socialización es una etapa vital de aprendizaje, en la que el perro aprenderá a relacionarse con otros individuos de su especie, reconociéndose a sí mismo como parte de esta especie, pero también aprenderá a relacionarse con otras especies (como humanos y otros animales). Durante esta etapa, el animal aprende a “ser perro”, adquiriendo las habilidades sociales y sexuales para desarrollar una correcta comunicación.

Este período de tiempo está comprendido entre las 3 y las 12-16 (según diversos autores) semanas de vida. Es como si el cachorro accediera a una ventana que le permitiera ver y habituarse a cualquier estímulo que se le presente. Este proceso se hace naturalmente, y es fundamental para que el cachorro incorpore los principales estímulos que se encontrará en su vida adulta, pudiéndose evitar así el futuro desarrollo de problemas de comportamiento relacionados con el miedo o la agresividad. Por ello es fundamental que los cachorros no se separen de su madre y de su camada hasta como mínimo las 8 semanas de vida (yo creo que las 10 semanas sería mucho mejor).

Paradójicamente, esta extraordinaria capacidad de adaptación se debe a la falta de maduración a esta edad de los mecanismos neurofisiológicos responsables de la respuesta comportamental de miedo. La finalización de este período de socialización se produce con la maduración completa de estas estructuras nerviosas responsables de la respuesta de miedo frente a estímulos desconocidos.

Durante este tiempo, el ambiente tiene un efecto particularmente intenso y duradero sobre el desarrollo del individuo. Por ello no sólo es importante que se relacione con perros y personas, sino también que experimente, se habitúe y se adapte al entorno y a todo lo que éste contiene (sonidos, luces, olores, movimiento, texturas, etc.).

Un proceso de socialización incompleto o ausente, está comprobado científicamente que genera la aparición de conductas disfuncionales en los perros, como el miedo, la ansiedad, la inseguridad, la reactividad, la agresividad.

¿Cómo es la socialización en nuestros perros?

Cuando hablamos de nuestros compañeros animales, la socialización generalmente se refiere al proceso de exponer gradualmente a un cachorro a nuevas experiencias, animales y objetos con los que es probable que se encuentre a lo largo de su vida. Este proceso también debe incluir la exposición a numerosos sonidos, luces y texturas; perros de diferente tamaño, sexo, raza, color; especies animales que probablemente encontrará en su vida, así como humanos de diferentes edades, sexos y razas.

Pero al mismo tiempo hay que asegurarse de que el cachorro encuentre agradable estas experiencias. Es decir, debemos hacer que cada experiencia sea positiva para el cachorro, para que vaya adaptándose gradualmente al mundo que lo rodea.

La socialización debe ser gradual, comenzando por experiencias limitadas a cada uno de los estímulos y que duren muy poco tiempo. En el caso de personas o perros, un grupo pequeño y unos pocos minutos son suficientes para los primeros pasos del proceso. Si esta situación es tolerada por nuestro cachorro y lo vemos cómodo en ella, podemos cambiar alguna variable: o bien incorporamos más personas o perros, o extendemos el tiempo de interacción. En estos procesos, debes ir poco a poco, muy progresivamente, porque se trata de evitar que estas experiencias tengan un impacto negativo en el cachorro, ya que estas emociones negativas condicionan las conductas futuras de tu perro. Si esta introducción a estímulos (personas/perros/otros animales) se hace de forma abrupta o se mantiene mucho tiempo sin atender a las emociones que está sintiendo el cachorro, éste puede sentirse abrumado, agobiado, temeroso y las consecuencias son negativas. En ocasiones, una sola experiencia negativa puede condicionar una vida de falta de gestión emocional, con las consecuentes conductas indeseadas de por vida en el perro adulto.

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¿Cuándo debo comenzar la socialización de mi cachorro?

Esta es la primera tarea y la más importante que deberás tener en cuenta cuando decidas compartir la vida con un cachorro. Lo más importante no es que aprenda a sentarse, a dar la pata, a traerte las pantuflas o a hacer pipi fuera. Todo eso, y mucho más, ya llegará, si tu cachorro se convierte en un perro juvenil y adulto equilibrado. Y para ello, socializar a tu cachorro correctamente es lo que más te ayudará a prevenir los posibles problemas de comportamiento futuros, como pueden ser los miedos y la reactividad exagerados ante situaciones cotidianas con las que te encontrarás. Por ejemplo, un perro adulto puede tener pánico a los contenedores de basura o ser reactivo a los autobuses, y generalmente se debe a una carencia de experiencias positivas durante su sociabilización.

Lo que intento decirte es que la socialización debes comenzarla cuanto antes. Unos días después de la llegada del cachorro y de su aclimatación a su nueva casa y familia, debes comenzar el proceso de socialización, del cual serás el mayor responsable.

Socialización versus Vacunación

En primer lugar, debes consultar con tu veterinario cuál es el plan de vacunación que tiene pensado para tu cachorro. En general, la vacunación coincide con el periodo de socialización, pero dependiendo de la edad que tenga el cachorro, aún se puede extender mucho más en el tiempo. Y cuanto más nos extendamos, menos tiempo tenemos para habituar al cachorro a este mundo.

Dependiendo de la zona en la que vivas, habrá unas u otras enfermedades que pueden afectar seriamente a tu cachorro. Si es muy pequeño y aún no ha sido vacunado, no estará protegido, por lo que no puede tener acceso al suelo de zonas demasiado concurridas por otros perros que no conoces. Pero aunque no tenga las vacunas completas, no puedes perderte esta etapa clave en la socialización, y tienes la obligación de salir a la calle con el cachorro en brazos o en una mochila, para exponerlo al entorno, a las personas y a otros perros.

La exposición a los distintos estímulos que se encontrará siempre ha de ser muy corta, poco tiempo, poca interacción, pero mucha calidad en la experiencia. Es decir, siempre tiene que ser una experiencia positiva, sin agobios, sin forzar situaciones, asociando los estímulos con cosas buenas como comida o juego, ofreciéndole seguridad

Sabemos que la salud física del cachorro es primordial; pero también lo es la salud mental y emocional. Cada vez más veterinarios con conocimientos en comportamiento recomiendan comenzar con la socialización del cachorro cuanto antes sea posible, siempre que las condiciones sean favorables, como por ejemplo sacándolo a la calle con mochila, asistiendo a fiestas y clases de cachorros, invitando familiares y amigos a casa, invitando a perros que estén en perfectas condiciones de salud y equilibrados mentalmente.

Es prudente evitar exponer a un cachorro a perros cuyo estado de salud se desconoce, en parques y otras áreas probablemente contaminadas con heces de perro hasta que el cachorro esté completamente vacunado. En regiones donde el parvovirus es desenfrenado o donde otros agentes de enfermedades infecciosas pueden estar presente, incluso puede estar justificado evitar que el cachorro camine en sitios urbanos públicos hasta que esté completamente vacunado. Siempre hay que encontrar el equilibrio para que los cachorros puedan estar expuestos de manera segura a personas, lugares, vistas, olores y sonidos sin riesgo de exponerse a enfermedades infecciosas

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¿Y a qué cosas hay que acostumbrarlo?

Pues a todas estas… Parece mucho trabajo, pero créeme que no lo es tanto. Y además, será divertido y gratificante para ti verlo conquistar el mundo y crecer pasito a pasito. Pero vamos a ir despacio…

  • Personas (adultos, tercera edad, niños y adolescentes)
  • Material de paseo (correa, arnés, bozal, collar…)
  • Material cotidiano (manta, cama, transportín o jaula, juguetes, cubos…)
  • Ayudas técnicas (si es que en la familia son necesarias: sillas de ruedas, andadores, bastones…)
  • Vehículos (coches, camiones, ambulancias, autobuses, motos, patinetes, bicicletas, trenes, tranvías…)
  • Sonidos (ruidos urbanos, petardos, electrodomésticos, cosas que se caen, juguetes sonoros…)
  • Perros (grandes y pequeños, de todas las edades y colores)
  • Luces (urbanas, reflejos, sombras…)
  • Olores (de casa y de calle)
  • Superficies (escaleras, gravilla, aceras, piedras…)
  • Manipulación física (veterinaria y peluquería)
  • Situaciones nuevas

¿Qué es lo más importante a tener en cuenta?

Éste es el ABC de la socialización. Apréndetelo como si fuera un mantra, porque aquí están los ítems más importantes que debes saber y tener presentes cuando estés con tu cachorro.

 

Si quieres saber más sobre los procesos de socialización de tu cachorro, cómo llevarlos a cabo y trucos para que sea una etapa exitosa, en el Curso “De trasto a buen chico” encontrarás todo lo que necesitas aprender para el primer año de vida de tu pequeperro.

Alejandra Gomes d'Amaral

Alejandra Gomes d'Amaral

“¿Tú qué quieres hacer de tu vida? Yo quiero entender, sentir, cuidar y vivir con los animales.”

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