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Probióticos y prebióticos… qué son y cómo influyen en la salud de nuestros animales

Probióticos y prebióticos… qué son y cómo influyen en la salud de nuestros animales

Seguramente hayas escuchado hablar de los PRObióticos y de los PREbióticos y de lo fundamentales que son en la salud y el funcionamiento del aparato digestivo de tu compañero animal. Y como ya has decidido cambiarte a una dieta natural, para que no vayas de cabeza con estos nombres, y no te asustes con el tema, te voy a contar qué son y para qué sirven.

A pesar de que la diferencia al escribirlos es de una sola letra, no se trata de un error tipográfico, son dos cosas muy diferentes. Y están relacionadas con el intestino de nuestros perros, gatos, hurones y también el nuestro!

Hay un refrán que dices “eres lo que comes”. Yo lo cambiaría un poco y diría que somos “realmente aquello con lo que alimentamos a los billones de pequeñas criaturas (bacterias) que viven en nuestros intestinos”.

En los últimos años, cada vez más se ha ido comprobando mediante estudios científicos, la importancia que tienen estas numerosas colonias de bacterias que habitan en nuestro interior, para la salud de los seres vivos.

Todas las superficies del cuerpo están cubiertas por microorganismos no visibles al ojo humano. El intestino y sus vellosidades también: está cubierto de organismos microscópicos, en su mayoría bacterias (aunque hay otros). Estos organismos viven relacionados entre sí, en lo que se llama un microecosistema, también conocido como microbioma. No somos conscientes de que llevamos a cuestas millones de microorganismos, pero lo que sí se ha comprobado es que juegan un papel muy importante en la salud e incluso pueden afectar el estado de ánimo y el comportamiento. ¡Tanto de tus animales como el tuyo!

Este microbioma está compuesto por más de 1000 tipos de microorganismos, en cantidades imposibles de creer. En el caso de perros y gatos, se estima que hay unos 10 billones de bacterias, unas 10 veces más que el número total de células del cuerpo. Es decir, tanto nosotros como nuestros animales, ¡somos una gran comunidad de seres vivos andantes!

Sin embargo, no todos estos microorganismos son beneficiosos para el individuo, algunos sólo están ahí. Imagina que todo este vecindario debe mantenerse sano y funcional, para que nos encontremos nosotros y nuestros animales, también sanos y contentos. Cuanto más sana se encuentra esta comunidad, más sano se encuentra el individuo que la lleva. Para ello, lo que le demos para alimentarse es fundamental, puesto que puede afectar su equilibrio y tener un cierto impacto en nuestra salud. ¿Y cuál crees que es la clave para mantener feliz a esta comunidad? Para un microbioma sano, hay que darle lo que necesita para mantener el equilibrio entre esas más de 1000 especies diferentes de microorganismos del intestino. Casi nada…

Hay dos estrategias para mantener este equilibrio:

  • ayudar a que crezcan aquellos microorganismos que ya están allí, que son buenos para nosotros y que mejoran nuestra salud, dándoles los alimentos que les gustan (prebióticos)
  • añadir microorganismos vivos y beneficiosos, directamente al sistema (probióticos).

¿Qué son los PRObióticos?

 

La primera vez que oímos hablar de los probióticos fue cuando aparecieron los yogures funcionales y el actimel. Los probióticos son microorganismos vivos que, ingeridos en las cantidades adecuadas, proveen de beneficios para la salud. Estos beneficios deben ser (y han sido) demostrados científicamente, aunque aún queda mucho por investigar en este campo.

Nuestros animales no necesitan incorporar probióticos a su dieta de forma continua para estar sanos, ya que los propios alimentos de una dieta natural proveen de aquellas bacterias beneficiosas para sus organismos. Si la dieta de tu animal es variada y equilibrada, no necesitarás agregar probióticos. Estos suelen utilizarse más por la veterinaria integrativa que desarrolla nutrición funcional, cuando hay que tratar algún desequilibrio o enfermedad en el animal.

La función principal de los probióticos es restablecer/mantener el equilibrio del microbioma, mediante las acciones siguientes:

  • aumentar la cantidad de bacterias beneficiosas del organismo, ya que son microorganismos vivos que se suman a los que ya tenemos
  • reducir la cantidad de bacterias perjudiciales para el organismo, aquellas que pueden causar infecciones o inflamación
  • reemplazar las bacterias beneficiosas cuando se reduce su número (por ejemplo, cuando se aplican antibióticos)

Los probióticos se encuentran, de forma natural, en el propio intestino de nuestros animales. Y también en ciertos alimentos: frutas, lecha fermentada y no fermentada, kéfir, col y yogur. También puedes adquirirlos de forma comercial en forma de complemento (en tabletas, polvo, y otras presentaciones) en tiendas naturales y herbolarios.

Es importante destacar que cada especie tiene su propio microbioma, por lo que los complementos de probióticos humanos no son adecuados para animales. Consulta siempre con un veterinario holístico antes de administrar cualquier tipo de dieta o complemento.

yogurt

¿Qué son los PREbióticos?

Los prebióticos son fibras vegetales especializadas, no están vivas como los probióticos. Actúan como fertilizantes que estimulan el crecimiento de bacterias sanas en el intestino, actuando como un sustrato para ellas. Tienen la particularidad de pasar sin ser digeridas por el intestino delgado, hasta llegar al intestino grueso. Los prebióticos son el alimento de estas bacterias, por lo que, al llegar al intestino grueso, estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas.

Mediante los prebióticos, podemos hacer que las colonias de bacterias beneficiosas se multipliquen en poco tiempo, siendo más efectivo este sistema que agregar probióticos a la flora intestinal. Uno de los hándicaps de dar prebióticos es que alimentamos con ellos a las bacterias beneficiosas, pero también a las perjudiciales, que podrían provocar inflamaciones o infecciones. Por ello, es muy delicado este tema y siempre tiene que estar supervisado por un veterinario.

Las funciones de los prebióticos en el organismo son:

  • incrementar la capacidad de absorción de los nutrientes
  • regular la producción y el funcionamiento hormonal
  • equilibrar las colonias de bacterias para un correcto funcionamiento del organismo
  • mejorar del sistema inmunitario
  • reducir inflamaciones

Los prebióticos se encuentran sólo en los vegetales, es decir, en muchas frutas y verduras, especialmente en aquellas que contienen carbohidratos complejos, como la fibra y el almidón resistente. Estos carbohidratos no son digeribles por el cuerpo, por lo que pasan a través del sistema digestivo para convertirse en alimento para las bacterias y otros microbios. Para nuestros perros, podemos encontrarlos en la achicoria, las bananas, la piel de la manzana, las alcachofas, los espárragos o la miel. También podemos encontrarlos en fórmulas para el complemento de las dietas de nuestros animales. Las compañías de suplementos comercializan productos para condiciones específicas, como la salud ósea y el control de peso, y alegan que sus ingredientes mejoran el crecimiento de tipos específicos de bacterias.

Importante volver a recalcar que sólo un veterinario puede indicarnos una dieta en la que se incluyan prebióticos de forma cotidiana. No pasa nada si un día le das a tu perro un plátano o un poco de miel, pero sólo ocasionalmente y de forma controlada. En caso de que veas alguna reacción del sistema digestivo, no se lo vuelvas a dar.

Para finalizar, darle ocasionalmente un probiótico o un prebiótico a nuestro animal no es perjudicial, al contrario, puede ser beneficioso. Lo que no podemos hacer es dárselo de forma continuada y diaria, sin una indicación veterinaria. Por ejemplo, es aconsejable darle uno a tres yogures a tu perro por semana (según su peso), pero no es adecuado darle uno o dos yogures por día, los siete días de la semana.

Espero haber aclarado algunas dudas sobre este tema y te dejo referencias de estudios científicos que avalan y complementan este post.

http://www.healthline.com/health/what-is-lactobacillus-probiotic

http://healthypets.mercola.com/sites/healthypets/archive/2011/10/13/surprising-the-pet-probiotics-that-are-a-total-waste-of-your-money.aspx

Alejandra Gomes d'Amaral

Alejandra Gomes d'Amaral

“¿Tú qué quieres hacer de tu vida? Yo quiero entender, sentir, cuidar y vivir con los animales.”

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¿Por qué nuestros animales están comiendo pienso?

Actualmente, somos nosotros los que determinamos la cantidad y calidad de la nutrición de nuestros animales. Para facilitarnos esta tarea, hace unos años aparecieron los piensos, alimentos secos que se supone tenían todos los nutrientes necesarios para cada especie. Lo que no nos contaron, es que muchos de los ingredientes de los piensos secos no son aptos para nuestros animales.

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¿Por qué nuestros animales están comiendo pienso?

¿Por qué nuestros animales están comiendo pienso?

ALIMENTACIÓN NATURAL EN PERROS Y GATOS

La alimentación de nuestros compañeros animales que comparten los entornos urbanos con nosotros, actualmente depende de los humanos en su totalidad. Y esta alimentación, si bien está cambiando en los últimos tiempos, se ha basado en pienso (alimento balanceado, croquetas, etc.). Antiguamente y en otros entornos, como en los pueblos, los animales eran alimentados con las sobras de las comidas de los humanos, y además, tenían la posibilidad de vivir con cierta libertad, y esto se traducía en cazar o carroñar lo que encontraban, además de lo que recibían en nuestras casas.

Actualmente, somos nosotros los que determinamos la cantidad y calidad de la nutrición de nuestros animales. Para facilitarnos esta tarea, hace unos años aparecieron los piensos, alimentos secos que se supone tenían todos los nutrientes necesarios para cada especie. Lo que no nos contaron, es que muchos de los ingredientes de los piensos secos no son aptos para nuestros animales.

Hace unos 100 años aproximadamente, los perros eran alimentados con sobras de nuestras comidas, y los gatos se las apañaban cazando ratones, aves y otros pequeños animales. Las ciudades y el ritmo frenético que nos gobierna, han aumentado la demanda de comida para animales conveniente y de rápida utilización. Si ni siquiera tenemos tiempo para cocinarnos y comer saludablemente los humanos, ni nos planteamos una nutrición adecuada para nuestros animales. Este proceso comenzó con el envasado de comida tanto para animales como para humanos, en latas. Pero durante la Segunda Guerra Mundial, el metal escaseaba, y se comenzó a desarrollar la industria de la comida seca para las mascotas. En los años 50, Purina desarrolló un proceso nuevo para secar la comida, que se denomina “extrusión” y consiste en, una vez hecha la mezcla de comida, esta masa suave se calienta y se comprime, para luego enfriarse y convertirse en croquetas o pellets de forma más o menos uniforme.

Ahora bien, la composición del pienso es inexacta, especialmente en los piensos de baja calidad. Hay formas de entender la composición del pienso, teniendo en cuenta sus ingredientes y su posición en la lista, pero no es tema para este post. Lo que vamos a recalcar sobre este tema es que, no imaginamos que estén hechos con carnes dirigidas al consumo humano, sino con todo lo que sobra de la industria. Además, para que sea más rentable, utilizan diferentes cereales, que son dañinos para perros y gatos. Y finalmente, se utilizan diversos químicos como conservadores, saborizantes, colorantes, etc., no aconsejados ni para humanos ni para animales.

pienso etiqueta

Si eres valiente y quieres saber más sobre cómo se preparan los alimentos secos para animales, te aconsejo ver el documental de Netflix “Pet Fooled”.

Para que este nuevo proceso se desarrollara y se incorporaran sus productos al mercado, el Pet Food Institute en los años 60, comenzó una campaña advirtiendo a los dueños de animales de compañía, que alimentarlos con sobras era peligroso, y que la única comida adecuada y completa era el pienso o comida procesada. Y nosotros los humanos, nos lo creímos, porque nos resultaba muy cómodo.

pienso

¿Qué deberían estar comiendo nuestros animales?

Seguramente estás convencido/a de que estás dando lo mejor del mercado a tu compañero animal, con el objetivo de que viva una larga y saludable vida, sin enfermedades. Lamentablemente, la realidad es otra. Hace años atrás, unos 30-40 años, no era raro ver perros y gatos muy longevos (gatos de 30 años, perros de 20 años de edad), con expectativas de vida muy largas y con una buena calidad de vida. Actualmente, está ocurriendo lo contrario: nuestros animales sufren un gran incremento de diferentes enfermedades (obesidad, diabetes, cáncer, alergias, artritis, tensión alta, enfermedades autoinmunes, etc.), coincidiendo estas enfermedades con las que también padecemos nosotros los humanos, acortando el tiempo de vida y la calidad con la que vivimos. Y obviamente, esto no es casualidad.

Los animales tienen un metabolismo mucho más rápido y envejecen mucho antes que los humanos. Las decisiones que tomamos sobre su alimentación en el presente, verán sus consecuencias en muy poco tiempo. Los humanos podemos estar periodos de tiempo muy largos sin hacer ejercicio y con una dieta nutricionalmente pobre, antes de ver las secuelas que esto nos produce. Los animales, sin embargo, lo muestran casi de inmediato.

 

Si te interesa saber más sobre cómo la alimentación animal está minando la salud de tu animal te recomiendo que mires un documental llamado The Truth About PET Cancer (La verdad sobre el cáncer en las mascotas), que encontrarás en www.thetruthaboutpetcancer.com

En este documental descubrirás cómo los expertos y veterinarios especializados en las consecuencias negativas que están sufriendo los animales en su salud, están tratando de parar esta pandemia de la que nadie habla, a través de tratamientos naturales y holísticos, como alternativa que acompaña a la medicina veterinaria tradicional.

Como responsable de tu animal, tienes el control sobre todas sus necesidades: lo que come, lo que bebe, cuánto ejercicio realiza, qué intervenciones médicas se realizan, qué vacunas recibe… Es una gran responsabilidad y tus compañeros animales confían en ti y en tu capacidad de tomar las decisiones correctas en su beneficio.

La buena noticia es que siempre estás a tiempo de cambiar y mejorar la nutrición y el estilo de vida de tu animal, lo que redundará en su estado de salud física y mental.

Hablemos de las dietas ancestrales de las especies canina y felina.

Los gatos son carnívoros obligatorios; esto significa que su dieta debería basarse en carne y en proteínas provenientes de la carne (de distintos tipos). En el caso de los perros, los expertos tienen sus diferencias, algunos dicen que son carnívoros (como los gatos), otros dicen que son omnívoros (adaptan su alimentación). Los perros parecieran tener la capacidad de ser más flexibles en cuanto a su dieta, pudiendo alimentarse de otros ingredientes que no sean carne. Sin embargo, la carne es la mejor opción para ellos.

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¿Qué es la dieta natural para animales?

Si quisiéramos definir y explicar todas las alternativas que hoy se encuentran en el mercado sobre dieta natural, necesitaríamos varios posts. Si me permites hacer una definición sencilla, y en base a que llevo muchos años tratando con animales, te diría que se trata de volver a alimentarlos como se hacía antiguamente: con comida natural, que puede ser cruda o cocida. Aquí ya entramos en lo que cada uno prefiera, pero lo importante en esta cuestión es que, tomes el camino que decidas, tienes que tener controlado el equilibrio de la dieta de tu animal, para que no se produzcan carencias o excesos de determinados nutrientes.

Cuando hablamos de dieta natural, no incluimos los piensos que están de moda ahora mismo, a los que también se los llama “naturales”, porque dicen ser ecológicos y carecen de cereales. Que quede claro que la dieta natural no se trata de alimentos procesados, sino de volver a los alimentos de origen natural y cocinarlos lo menos posible.

Algunas personas optan por los alimentos naturales cocinados, que podemos elaborar en casa o comprarlos ya hechos. Al cocinar los ingredientes se eliminan todos los patógenos que puedan tener, por lo que, además de natural, es un alimento completamente seguro. Sin embargo, debido al calor, puede reducirse la cantidad de nutrientes, como las vitaminas.

Otra tendencia es alimentar a nuestros animales con alimentos crudos, que no pierden sus nutrientes durante el proceso de cocción, pero sí requieren que sean congelados varias semanas previamente, como precaución para eliminar agentes patógenos. Una de las dietas basadas en alimentos crudos es la dieta BARF.

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¿Qué es la dieta BARF?

La tendencia en alza de la comida natural para perros BARF, ha convertido la alimentación de nuestros animales en un tema muy popular. De hecho, esta dieta es la más popular actualmente. Su nombre procede del acrónimo BARF, que en inglés significa “comida cruda biológicamente apropiada”. Fue ideada por Ian Billinghurst, un veterinario que defiende que los perros y los gatos, como sus ancestros, deben consumir exclusivamente alimentos crudos.

Este tipo de comida se basa en carne, pescado, huesos blandos (llamados también “carnosos” porque se administran con carne alrededor) y vísceras, todo crudo y mezclado con pequeñas cantidades de vegetales. Comparado con los piensos procesados, este tipo de alimentación puede tener consecuencias positivas en la salud de los perros, como la mejora de su flora intestinal, mejora en el estado de ánimo y el comportamiento, condiciones saludables en su piel y pelo… Sin embargo, hay veterinarios que argumentan que aún no existe la suficiente evidencia científica que avale estas mejoras.

Algunos veterinarios defienden que la comida natural para perros BARF también se ha asociado con ciertos riesgos para la salud de los perros. Se debe a que, a menudo, es elaborada por personas inexpertas, pudiendo causar malnutrición en el animal. Además, una manipulación incorrecta de la carne cruda se ha relacionado con varias infecciones bacterianas y parasitosis. Esto es extremadamente ocasional y no es suficiente como para decidir no dar esta dieta.

Sin embargo, si no cuentas con el conocimiento suficiente para elaborar comida natural (y no quieres formarte en esto), si no tienes tiempo o si no te gusta la idea de la manipulación de los alimentos, lo más recomendable es que pidas asesoramiento a un profesional o adquieras el alimento BARF ya elaborado y basado en estudios de nutrición canina, en una de las tantas empresas que ofrecen menús compuestos por ingredientes crudos cuidadosamente seleccionados. Este será un alimento completo y adecuado para la salud de tus animales y podrás encontrarlo tanto en productos congelados crudos como cocinados, para perros cachorros, adultos y ancianos.

 

En nuestro canal de YouTube vamos a ir subiendo diversas charlas que llevaremos a cabo con profesionales de la salud y el bienestar animal. Si no te las quieres perder, suscríbete.

Alejandra Gomes d'Amaral

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Qué hago cuando mi cachorro tiene miedo?

Qué hago cuando mi cachorro tiene miedo?

En ocasiones las familias se sorprenden al ver que su cachorro, cuando era pequeño, no tenía miedo a nada, y un par de meses después, comienza a mostrarse temeroso con todo o con mucho de lo que le rodea. Esto es un motivo frecuente de consulta, y llevar bien esta época es fundamental para el desarrollo de la seguridad en el cachorro.

Dependiendo de la raza, aproximadamente  a las tres semanas, cuando el cachorro comienza a utilizar los ojos y los oídos, y también hay un inicio de locomoción (es decir, ya puede, aunque con dificultad, sostenerse torpemente con sus patas e intentar caminar), comienzan dos procesos fundamentales en el desarrollo del individuo: por un lado, se inicia el segundo período sensible de socialización, y por el otro, comienza el proceso de maduración de las estructuras neurofisiológicas (el 80% de las estructuras neuronales se forman a partir de los 2 meses de edad) que serán las protagonistas del miedo. De hecho, el periodo sensible de socialización acaba cuando se concreta la maduración neuronal que se asociará al miedo.

El miedo es una emoción primaria inconsciente y, como todas las emociones, ejerce una gran influencia sobre el comportamiento de tu perro, ya que provoca respuestas en el sistema nervioso que, a su vez, produce conductas que podemos ver y asociar con una emoción. Estas emociones complejas pueden variar en intensidad, de más leves a más intensas.

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Cuando un perro se encuentra algo desconocido, realiza una evaluación previa del entorno, lo que significa que presta atención a lo que lo rodea; esto lleva a un estado de alerta intenso cuando se presenta una situación que es significativa para el cachorro. Posteriormente, el perro evalúa y determina si la situación presente es negativa o positiva; si el resultado de su evaluación es negativo, el organismo se prepara para evitarla o huir de esa situación; por el contrario, si es positivo, se activarán comportamientos de acercamiento e investigación.

En ocasiones, verás en tu cachorro una actitud de “quiero y no puedo”, es decir, quiere acercarse a algo que lo atemoriza, pero al mismo tiempo se aleja. Esto se llama conflicto de aproximación/evitación, y es importante que no obligues a tu cachorro a acercarse hasta que no esté preparado para hacerlo. Sí puedes estimularlo, alentarlo, ayudarlo con juegos, juguetes, comida…, pero nunca forzarlo, obligarlo o tirar de él para que se acerque a lo que le da miedo.

Ante algo que le da miedo, tu cachorro no puede pensar. No le sirve que le digas que está todo bien y que nada malo ocurrirá. El miedo genera respuestas emocionales que no pueden procesarse racionalmente y que generan un alto grado de estrés. Durante el miedo se activan mecanismos del cuerpo y la mente para la respuesta de emergencia del cuerpo y se provoca un desequilibrio químico en el cerebro.

Este proceso es extremadamente rápido para activar el organismo y poner en marcha la huida o la lucha, según la situación. En una fracción de segundo, se libera adrenalina y cortisol (y otros compuestos) al torrente sanguíneo, que producen cambios en el metabolismo: aumentan los latidos del corazón, incrementa la función de los pulmones, lleva la sangre a las extremidades, etc.

Es decir, si llevas a tu cachorro al parque y hacen explotar un petardo (sonido que tu cachorro no conoce) demasiado cerca, la reacción de tu perro (y de la mayoría) será huir de ese entorno; esto ocurre mucho en los parques y los perros suelen perderse en la ciudad al salir huyendo. Por otro lado, si llevas a tu cachorro al pipi-can y varios perros lo persiguen y lo acorralan, verás que tu cachorro comienza a luchar (muestra los dientes, grita, tira bocados…) porque no tiene opción de huir; en el parque de perros, si tu cachorro tiene miedo, debes sacarlo de esa situación y darle apoyo físico. Estas conductas instintivas de huida o lucha son instintivas y necesarias para sobrevivir.

Una situación puntual puede producir miedo en tu cachorro, y esto es normal. Pero existen perros que sufren el miedo de forma habitual. El miedo puede estar presente en tu cachorro por varios motivos, como verás en el cuadro a continuación:

miedo en perros

En situaciones de miedo de nuestros cachorros, no solemos saber muy bien cómo reaccionar. Esto dependerá de la edad del cachorro, de los aprendizajes previos, de la situación que le de miedo, del entorno en donde esté… Es decir, dar pautas acertadas para situaciones que pueden ser muy diversas (presencia de perros, sonidos fuertes, sonido de tránsito, niños jugando, fiestas en el pueblo…) es casi imposible, porque cada una debe ser analizada de forma individual para controlar el entorno y hacer que el aprendizaje de tu cachorro sea progresivo.

Sin embargo, para ayudar a tu perro en momentos en los que el miedo se apodera de él, te daré unas indicaciones sobre qué hacer y qué no hacer, generalmente asociadas a errores comunes que solemos cometer.

 

 

LO QUE NO DEBES HACER

        Forzarlo u obligarlo a acercarse a aquello que le da miedo

        Retenerlo en brazos o con la correa corta, evitando que pueda distanciarse.

        Permanecer en ese sitio, aunque tenga miedo.

        Permitir que perros/personas/otros se acerquen a tu cachorro.

        Gritar o hablar: no entiende lo que le dices.

        Enfadarte, reñirle, chistarle.

        Ignorarlo, abandonarlo, reírte de la situación.

        Dejar “que se apañe solo”.

        Darle órdenes como “sienta”, “quieto”, “tumba”.

        Sobreprotegerlo: no permitirle ningún contacto con nada.

 

LO QUE SÍ DEBES HACER

        Centrarte en realizar una socialización correcta y adecuada con todo tipo de estímulos.

        Favorecer experiencias de aprendizaje controladas por ti.

        Evitar situaciones que lo asusten, mientras trabajas sus miedos gradualmente.

        Llevarlo siempre con correa larga y permitirle que coja distancia de lo que teme.

        Darle tiempo para que pueda aprender a gestionar su miedo.

        Respetar su ritmo de aprendizaje y su capacidad de gestión emocional.

        Si la situación lo supera, sácalo de allí inmediatamente.

        Si busca tu apoyo entre tus piernas o saltando para que lo cojas, tócalo, abrázalo o cógelo en brazos. Esto generará confianza en ti.

        Anímalo, acompáñalo, ayúdalo sin forzar, felicítalo por cada logro aunque sea minúsculo.

        Si quiere irse, vete con él; alejarse un poco ayuda a lidiar con el miedo.

        Utiliza comida, juegos y juguetes para que se distraiga y no se focalice en lo que le da miedo (según la intensidad del miedo y la personalidad de tu perro, puede funcionar o no).

        Si no logras controlar el miedo y éste va a más, contacta con un profesional, no lo dejes estar. Los problemas de conducta no se solucionan solos o cuando el perro se haga mayor…

El miedo es una emoción paralizante para cualquier ser vivo. No dejes que tu cachorro viva inmerso en el miedo…

 

 

 

«Si hay una verdad universal relativa a todo comportamiento relacionado con el miedo, tanto en personas como en perros, es que el castigo no es buena manera de solucionarlo».

Patricia B. McConnell, en su libro «Por el amor de un perro«,

 

Alejandra Gomes d'Amaral

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